Si hija, quisiera ser la madre más normal del mundo para vos. Aunque me veas siempre pateándole la cola a mis sueños corriendo ensimismada agotada…
Poemas de Silvia Elena Regalado (16)
Alguno que otro día me amanece el deseo de invitarte un café, de abrazarme a la certeza con la que me nombraste para siempre. Quiero…
Lloveme cuarenta días y cuarenta noches colmame de humedad hasta la transparencia Que no hayan faros para marcar el rumbo del existir salvaje ni islas…
I Un buen libro es como tú. Podría pasarme un domingo completo leyéndote la piel y amanecer el lunes con la necesidad de volver detenidamente…
¿Encontrarás el camino a mis manos? ¿Borrarás con tu beso el abismo del tiempo? ¿Cómo palpitarás si un día olvido que no tengo luz verde…
Es un crimen vestirte, cubrirte con cristales. Una inconsistencia, rociarte de fragancias ajenas a tu humedad de niña y holocausto. Totalmente imperdonable no arrancarte perezas,…
Estoy de pie, en la calle donde desembocan los destierros, esa tierra sin amo y sin esclavos. Vengo de algún lugar que tuvo nombre, de…
Desde que te cabalgo, desde que me cabalgas y la ansiedad de mi piel y el reclamo de mi boca. El incendio diseminado y tu…
Hay un hombre desnudo que resume una plegaria de astros milenarios una ecuación silvestre de gemidos y un misterio de dios excomulgado Un hombre que…
He abierto mi puerta ...para que incies hoy tu ruta de salida.
No intentes sospechar el calor, no lo interpretes. Si no fuiste escenario del incendio, jamás sabrás esa dulce agonía de la llama.
La poesía, mientras más pública es más íntima, multiplica la complicidad de otras intimidades.