El ángel de pasión dejó tu casa con un desorden tal que no sabías por dónde comenzar: copas vacías, ceniza por doquier. Y su amenaza…
Xochiquetzal
(Homenaje a Chuang Tzu)
Anoche te soñé. Llevabas una
gabardina de piel, y abajo nada.
Era otoño y estabas empapada
de lluvia; caminabas en alguna
estación de Madrid hacia ninguna
parte. Detenías tus pasos, cada
tanto, para sentir azafranada
tu piel resplandecer ante la luna
de un espejo invisible donde había
un hombre que soñaba una mujer,
y una mujer semidesnuda, hermosa,
mojada en el orvallo. Todavía
me parece mirarte sostener
la mirada de aquella mariposa.
Anoche te soñé. Llevabas una
gabardina de piel, y abajo nada.
Era otoño y estabas empapada
de lluvia; caminabas en alguna
estación de Madrid hacia ninguna
parte. Detenías tus pasos, cada
tanto, para sentir azafranada
tu piel resplandecer ante la luna
de un espejo invisible donde había
un hombre que soñaba una mujer,
y una mujer semidesnuda, hermosa,
mojada en el orvallo. Todavía
me parece mirarte sostener
la mirada de aquella mariposa.
Fuente: digitalplural.com.mx