Ella besó en la rosa (su nombre fue una espina brutal y femenina) la imagen de otra rosa grabada en una losa de mármol, cristalina.…
La invitada
Tienes que detenerla
–dijo. Su voz temblaba
con pasión. Me gustaba
aquel temblor; el verla
actuar así, tenerla
cerca mientras mudaba
su gesto, confortaba.
Tienes que detenerla
–insistió. Ya es muy tarde,
no lo puedo evitar
–le respondí–, no hay nada
que hacer. En un alarde
teatral, fingió llorar
aunque reía, helada.
–dijo. Su voz temblaba
con pasión. Me gustaba
aquel temblor; el verla
actuar así, tenerla
cerca mientras mudaba
su gesto, confortaba.
Tienes que detenerla
–insistió. Ya es muy tarde,
no lo puedo evitar
–le respondí–, no hay nada
que hacer. En un alarde
teatral, fingió llorar
aunque reía, helada.
Fuente: digitalplural.com.mx