Una sirena eterna (II)

Las estrellas se apagan en el grito de la asfixia, el aroma a felino emana de su piel, se tambalea la noche entre las nubes que han tiznado la luna hasta esconderla. Empiezan a inundarse lentamente del aroma del hielo derretido de sus cuerpos.

Fuente: digitalplural.com.mx

Más de Isolda Dosamantes →