No me preguntes cómo pasa el tiempo Li Kiu Ling No me preguntes cómo pasa el tiempo. El caso es que ya estoy un poco…
Soneto de los misterios dolorosos
Ciertos andares levemente hombrunos;
un diente que ahí está
descolocado;
la nariz regordeta, o bien, alzado
su arco un poco más de lo que algunos
puristas (pienso en Fidias) aconsejan.
Aquella piel tan pálida que muertos
ya sus pies te parecen; los inciertos
pasos adolescentes que se alejan
(¡y, oh Dios, con qué torpeza!) de ti; esa
diabólica sonrisa
Cuántos años
y no entender aún de qué extraños
ardides usa el Ciego con su presa.
¿Tras qué desastre, pues, tras qué impostura
te esperará la fiera, insomne, dura?
un diente que ahí está
descolocado;
la nariz regordeta, o bien, alzado
su arco un poco más de lo que algunos
puristas (pienso en Fidias) aconsejan.
Aquella piel tan pálida que muertos
ya sus pies te parecen; los inciertos
pasos adolescentes que se alejan
(¡y, oh Dios, con qué torpeza!) de ti; esa
diabólica sonrisa
Cuántos años
y no entender aún de qué extraños
ardides usa el Ciego con su presa.
¿Tras qué desastre, pues, tras qué impostura
te esperará la fiera, insomne, dura?
Fuente: digitalplural.com.mx