La tardecita mansa pisoteada por tinieblas. Las hojas son corazones sobre el lago y los arbolitos de la mano como un cortejo de niños.
Por aquel brazo…
Por aquel brazo
por el cual desciendes
llegarás a la mano.
¡La mano abierta
enseñándote a amar!
por el cual desciendes
llegarás a la mano.
¡La mano abierta
enseñándote a amar!
Fuente: digitalplural.com.mx