La tardecita mansa pisoteada por tinieblas. Las hojas son corazones sobre el lago y los arbolitos de la mano como un cortejo de niños.
En nuestros labios
En nuestros labios quisieron enarbolarse
como ponientes los gritos.
Luego, los horizontes se romperán como
cuerdas y mi corazón vendrá a mí de nuevo.
Mi corazón ¡tantas veces ido!
como ponientes los gritos.
Luego, los horizontes se romperán como
cuerdas y mi corazón vendrá a mí de nuevo.
Mi corazón ¡tantas veces ido!
Fuente: digitalplural.com.mx