Oh, tú que me atormentas, cuando eres dueño mío, ¿qué quieres con dañarme y torturarme? Causas admiración por tu hermosura, mas en ti la muerte…
La muerte de una hija
Oh muerte, has sido compasiva con nosotros,
y has vuelto a visitarnos.
Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud,
pues has traído abundancia y has cubierto
algo que había que ocultar;
hemos casado a nuestra hija con la tumba
sin pagarle la dote y sin ajuar.
(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)
y has vuelto a visitarnos.
Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud,
pues has traído abundancia y has cubierto
algo que había que ocultar;
hemos casado a nuestra hija con la tumba
sin pagarle la dote y sin ajuar.
(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)
Fuente: digitalplural.com.mx