Ya los músicos ciegos, con su salmodia oscura, cruzan lentos la Puerta del Leproso. El estuco dudoso de la tarde se enfría en las copas…
La memoria, ese alcázar (IV)
Como a los lobos negros que por la noche bajan,
envueltos en la sombra, al río para beberse
estrellas y ventiscas, la memoria, ese azogue
opaco y cuarteado, te devuelve al secreto
oasis y a los corceles planos del espejismo.
Otra vez es la turbia sintaxis del recuerdo,
la ballesta tensada contra la luz herida.
envueltos en la sombra, al río para beberse
estrellas y ventiscas, la memoria, ese azogue
opaco y cuarteado, te devuelve al secreto
oasis y a los corceles planos del espejismo.
Otra vez es la turbia sintaxis del recuerdo,
la ballesta tensada contra la luz herida.
Fuente: digitalplural.com.mx