"Era sagaz en la prisión del frío. Vio los presagios en la mañana azul: los ga- vilanes hendían el invierno y los arroyos eran lentos…
El vigilante de la nieve (III)
“Vigilaba la serenidad adherida a las som-
bras, los círculos donde se depositan flores
abrasadas, la inclinación de los sarmientos.
Algunas tardes, su mano incompensible
nos conducía al lugar sin nombre, a
la melancolía de las herramientas abando-
nadas.
bras, los círculos donde se depositan flores
abrasadas, la inclinación de los sarmientos.
Algunas tardes, su mano incompensible
nos conducía al lugar sin nombre, a
la melancolía de las herramientas abando-
nadas.
Fuente: digitalplural.com.mx