"Yo invoco la cabeza más sagrada que exista debajo de la nieve. Mi corazón azul canta purificado por el silencio.
El vigilante de la nieve (X)
“Era veloz sobre la yerba blanca.
Un día sintió alas y se detuvo para escuchar
en otra edad. Ciertamente, latían pétalos
negros, pero en vano: vio a los duros zorza-
les alejarse hacia ramas afiladas por el in-
vierno
y volvió a ser veloz sin destino.
Un día sintió alas y se detuvo para escuchar
en otra edad. Ciertamente, latían pétalos
negros, pero en vano: vio a los duros zorza-
les alejarse hacia ramas afiladas por el in-
vierno
y volvió a ser veloz sin destino.
Fuente: digitalplural.com.mx