Quien escribió estos versos no tuvo el privilegio de conocer los días de un futuro imposible: no percibió la imagen cabal del universo, no supo…
El alfanje secreto (XII)
Ya los músicos ciegos, con su salmodia oscura,
cruzan lentos la Puerta del Leproso. El estuco
dudoso de la tarde se enfría en las copas de oro
del salón del visir.
Y por los muladares que muerde un viento antiguo
la sombra extiende el velo balsámico del sueño.
cruzan lentos la Puerta del Leproso. El estuco
dudoso de la tarde se enfría en las copas de oro
del salón del visir.
Y por los muladares que muerde un viento antiguo
la sombra extiende el velo balsámico del sueño.
Fuente: digitalplural.com.mx