Con el arco tensado sobre los acueductos, los caudillos del tiempo ostentan su vigilia, defienden la clepsidra severa de los días, el ábaco inflexible de…
El alfanje secreto (II)
La plaza de tu sueño es una algarabía
de razas que contemplan el viejo palmeral.
En esa plaza miras fluir el chorro lento
de cada atardecer:
el agua se detiene en acequias con sándalo
y alminares sonoros que dan la espalda al tiempo.
Tú has visto en esa plaza,
junto al viejo que toca la darbuka y los encantadores
de serpientes, la almendra sabia y dulce
de la desgana antigua.
La indolencia frugal con que miran la vida
los turbios vendedores de cántaros de Fez.
¡Cómo late a esa hora el corazón mestizo
y cálido del Sur!
de razas que contemplan el viejo palmeral.
En esa plaza miras fluir el chorro lento
de cada atardecer:
el agua se detiene en acequias con sándalo
y alminares sonoros que dan la espalda al tiempo.
Tú has visto en esa plaza,
junto al viejo que toca la darbuka y los encantadores
de serpientes, la almendra sabia y dulce
de la desgana antigua.
La indolencia frugal con que miran la vida
los turbios vendedores de cántaros de Fez.
¡Cómo late a esa hora el corazón mestizo
y cálido del Sur!
Fuente: digitalplural.com.mx