A Olga Kómonova Aprehender, sí. Primero asimilando los matices y contornos ocultos. Lo húmedo, lo tibio, y sin soy afortunado el rumor de tu sangre…
Dulce rapiña
Eres un sarcófago viviente,
sepulcro que en la oscuridad
abre sus ramos lechosos,
agitas tus remos y crujes
devorando mi carne y mis huesos.
Fuera de ti sólo queda mi rastro
y nada que valga la pena.
sepulcro que en la oscuridad
abre sus ramos lechosos,
agitas tus remos y crujes
devorando mi carne y mis huesos.
Fuera de ti sólo queda mi rastro
y nada que valga la pena.
Fuente: digitalplural.com.mx