Ya para dormir, Rubén ha puesto sus sueños sobre la cama y, muy serio, me ha dicho: -Papá, cuídelos, que nadie me los toque, mire…
Cuando vuelvas
Cuando vuelvas,
tocá mi puerta.
Si no abro,
tocá mis labios.
Si no hablo,
tocá mis ojos.
Si no veo,
tocá mi pecho.
Si no respiro,
Reza por mí.
tocá mi puerta.
Si no abro,
tocá mis labios.
Si no hablo,
tocá mis ojos.
Si no veo,
tocá mi pecho.
Si no respiro,
Reza por mí.
Fuente: digitalplural.com.mx