La noche, como finísimo granado, madura en la lejana nieve azul. Como niña perdida en los parques, la noche canta con sus marineros a bordo…
Anthem
Bendíceme, Madre,
azulada nieve de cada día.
Amanéceme
y fecunda el olvidado dintel de la ventana
de este mundo.
Y junto al fuego frío,
bendice este incendio infinito.
azulada nieve de cada día.
Amanéceme
y fecunda el olvidado dintel de la ventana
de este mundo.
Y junto al fuego frío,
bendice este incendio infinito.
Fuente: digitalplural.com.mx