Dos miradas se amaron en secreto durante muchos años. Dos palabras no dichas. Dos palabras que nadie habrá de pronunciar. Pobres tesoros que guardan pobres…
Venus de Cnido
Las manos de la diosa
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
Fuente: digitalplural.com.mx