Aquí los veintisiete niños y las veintisiete doncellas entonaron el Canto Secular. Aquí la noche (a esa del tres de junio me refiero) se coronó…
Venus de Cnido
Las manos de la diosa
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
Fuente: digitalplural.com.mx