Un castillo de arena. Lleno el foso de espuma, subterráneos cruzándose en unión con el mar, portal de caracoles, en la cresta una pluma que…
DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
Durante aquella hora, quien se halle en el terrado
no retorne a buscar sus muebles bajo el techo,
pues -de dos en un campo- uno será librado
y el otro abandonado. (O de dos en el lecho.)
Dos mujeres moliendo, bien que trabajen juntas,
una será elegida, la otra rechazada.
Huelgan disquisiciones e inútiles preguntas
porque el Señor lo ha dicho: Su Palabra está dada.
(Soñamos el milagro: la que elige el Señor
apresa de la mano -por llevarla consigo-
a la otra en abandono, y pone tal fervor
en librar aquel ser del eterno castigo,
que Dios, al verla, dice: -La ha salvado tu amor.
Puedes venir con ella. Y ella venir contigo.)
no retorne a buscar sus muebles bajo el techo,
pues -de dos en un campo- uno será librado
y el otro abandonado. (O de dos en el lecho.)
Dos mujeres moliendo, bien que trabajen juntas,
una será elegida, la otra rechazada.
Huelgan disquisiciones e inútiles preguntas
porque el Señor lo ha dicho: Su Palabra está dada.
(Soñamos el milagro: la que elige el Señor
apresa de la mano -por llevarla consigo-
a la otra en abandono, y pone tal fervor
en librar aquel ser del eterno castigo,
que Dios, al verla, dice: -La ha salvado tu amor.
Puedes venir con ella. Y ella venir contigo.)
Fuente: digitalplural.com.mx