San Salvador arde en los ojos. La sangre corre a manantiales abofeteando al dios dormido para que tire sus flechas. La piel se estremece cual…
La sierpe
-¿Es este el día?-pregunté.
Su mirada no me dijo nada.
Ella miraba a mis muertos
cuando miraba hacia mis ojos.
Su mirada no me dijo nada.
Ella miraba a mis muertos
cuando miraba hacia mis ojos.
Fuente: digitalplural.com.mx