La viruta de la tarde fluye reina por el alambique del cine sos el único entre los que fuman su lluvia el único amo del…
Batalla (II)
San Salvador
arde en los ojos.
La sangre corre
a manantiales
abofeteando al dios dormido
para que tire sus flechas.
La piel se estremece
cual si ya lloviera.
La lengua quiere esconderse
la boca ansía cubrirse de pieles y sábanas.
Llega la hora de lanzarse
al ataque más profundo,
de tirarse cabeza abajo
al estanque más abismal de este mundo.
arde en los ojos.
La sangre corre
a manantiales
abofeteando al dios dormido
para que tire sus flechas.
La piel se estremece
cual si ya lloviera.
La lengua quiere esconderse
la boca ansía cubrirse de pieles y sábanas.
Llega la hora de lanzarse
al ataque más profundo,
de tirarse cabeza abajo
al estanque más abismal de este mundo.
Fuente: digitalplural.com.mx