¡Ese día, ese día en que yo mire el mar -los dos tranquilos-, confiado a él; toda mi alma -vaciada ya por mí en la…
EL LLEGADO
No me mirarán diciendo: «¿Qué eres?»,
sino sin curiosidad y noblemente.
Porque yo seré también de los quietos,
y ya no tendré difíciles los pensamientos.
Mis ojos serán, tranquilos, los suyos.
Los miraré sin preguntas, uno en lo uno.
sino sin curiosidad y noblemente.
Porque yo seré también de los quietos,
y ya no tendré difíciles los pensamientos.
Mis ojos serán, tranquilos, los suyos.
Los miraré sin preguntas, uno en lo uno.
Fuente: digitalplural.com.mx