¿Cómo era, Dios mío, cómo era? -¡Oh corazón falaz, mente indecisa!- ¿Era como el pasaje de la brisa? ¿Como la huida de la primavera? Tan…
LA COPA FINAL
Contra el cielo inespresable,
el álamo, ya amarillo,
instala la alta belleza
de su éstasis vespertino.
La luz se recoje en él
como en el nido tranquilo
de su eternidad. Y el álamo
termina bien en sí mismo.
el álamo, ya amarillo,
instala la alta belleza
de su éstasis vespertino.
La luz se recoje en él
como en el nido tranquilo
de su eternidad. Y el álamo
termina bien en sí mismo.
Fuente: digitalplural.com.mx