Se trataba de invernar, de pulsar las leyes del frío; de escrutar la indigencia en la medianoche del mundo; de buscar huellas de dioses ahí…
Anthem
Bendíceme, Madre,
azulada nieve de cada día.
Amanéceme
y fecunda el olvidado dintel de la ventana
de este mundo.
Y junto al fuego frío,
bendice este incendio infinito.
azulada nieve de cada día.
Amanéceme
y fecunda el olvidado dintel de la ventana
de este mundo.
Y junto al fuego frío,
bendice este incendio infinito.
Fuente: digitalplural.com.mx