"Era incesante en la pasión vacía. Los perros olfateaban su pureza y sus manos heridas por los ácidos. En el amanecer, oculto entre las sebes…
El vigilante de la nieve (VIII)
“El vino era azul en el acero (ah lucidez del
viernes) y dentro de sus ojos. Suavemente,
distinguia las causas infecciosas: grandes
flores inmóviles y la lubricidad, la cinta ne-
gra en el silencio de las serpientes.
viernes) y dentro de sus ojos. Suavemente,
distinguia las causas infecciosas: grandes
flores inmóviles y la lubricidad, la cinta ne-
gra en el silencio de las serpientes.
Fuente: digitalplural.com.mx