"La memoria es mortal. Algunas tardes, Billie Holliday pone su rosa enferma en mis oídos. Algunas tardes me sorprendo lejos de mí, llorando.
El vigilante de la nieve (VI)
“Era incesante en la pasión vacía. Los perros
olfateaban su pureza y sus manos heridas
por los ácidos. En el amanecer, oculto entre
las sebes blancas, agnizaba ante las carre-
teras, veía entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.
olfateaban su pureza y sus manos heridas
por los ácidos. En el amanecer, oculto entre
las sebes blancas, agnizaba ante las carre-
teras, veía entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.
Fuente: digitalplural.com.mx