"En la ebriedad le rodeaban mujeres, som- bra, policía, viento. Ponía venas en las urces cárdenas, vértigo en la pureza; la flor furiosa de la…
El vigilante de la nieve (VI)
“Era incesante en la pasión vacía. Los perros
olfateaban su pureza y sus manos heridas
por los ácidos. En el amanecer, oculto entre
las sebes blancas, agnizaba ante las carre-
teras, veía entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.
olfateaban su pureza y sus manos heridas
por los ácidos. En el amanecer, oculto entre
las sebes blancas, agnizaba ante las carre-
teras, veía entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.
Fuente: digitalplural.com.mx