"Detrás de la oscuridad están los rostros que me han abandonado. Yo ví su piel trabajada por relámpagos. Ahora ya sólo veo, en el instante…
El vigilante de la nieve (V)
“Cada mañana ponía en los arroyos acero y
lágrimas y adiestraba a los pájaros en la
canción de la ira: el arroyo claro para la hi-
ja dulcemente imbécil; el agua azul para la
mujer sin esperanza, la que olía a vértigo y
a luz, sola en el albañal entre banderas
blancas, fría bajo la sarga y los párpados ya
amarillos de amor.
lágrimas y adiestraba a los pájaros en la
canción de la ira: el arroyo claro para la hi-
ja dulcemente imbécil; el agua azul para la
mujer sin esperanza, la que olía a vértigo y
a luz, sola en el albañal entre banderas
blancas, fría bajo la sarga y los párpados ya
amarillos de amor.
Fuente: digitalplural.com.mx