"Ví lavandas sumergidas en un cuenco de llanto y la visión ardió en mí. Más allá de la lluvia ví serpientes enfermas -bellas en sus…
El vigilante de la nieve (IX)
“En su canción había cuerdas sin esperanza:
un son lejano de mujeres ciegas (madres
descalzas en el presidio transparente de la
sal).
Sonaba a muerte y a rocío; luego, tañía ca-
ñas negras: era el cantor de las heridas. Su
memoria ardía en el país del viento, en la
blancura de los sanatorios abandonados.
un son lejano de mujeres ciegas (madres
descalzas en el presidio transparente de la
sal).
Sonaba a muerte y a rocío; luego, tañía ca-
ñas negras: era el cantor de las heridas. Su
memoria ardía en el país del viento, en la
blancura de los sanatorios abandonados.
Fuente: digitalplural.com.mx