Para Octavio Paz I Lo que la sílaba soba y desova es el pulso larvoso de la nada, la Vesta que deflagra su melisma, su…
Largo
1,977 poemasNo eran festones calcinados, ni salamandras, ni murciélagos sino tus manos esperando la lluvia. Y la figura exprimida varias veces se te secaba al sol…
Milagros de Nuestra Señora - versos 1 a 184 Amigos e vassallos de Dios omnipotent, si vos me escuchássedes por vuestro consiment, querríavos contar un…
"No me has visto. Siglo. Siglo. Oh, prestigitador. Al lado de la carpa inmensa venden barquillos. ¡Y algodones de azúcar! Y dicen: ""Ya estamos hartos…
DE tantos hombres que soy, que somos, no puedo encontrar a ninguno: se me pierden bajo la ropa, se fueron a otra ciudad. Cuando todo…
"Oh henchido vientre, vientre luminoso, la hora del mundo estalla; abre las alas: suma claridad rodea la granada. Asoma, rayo de materna luna: conoce el…
Para mi madre y mis hermanos Nada que no tuviera el antiguo sabor de la derrota: el inútil trabajo del incendio o la mitad del…
I Hermoso lobo blanco, Ángel viejo, Mi padre: Ahora que los días están idos Y que un rubio verano me acompaña, Es tiempo de una…
Es esa frontera, eso insalvable en los pliegues, en las cavernas, en los sitios extenuados de la sola nostalgia. Hoy es la cansada carne y…
si mis sábanas hablasen... si un día decidieran contar todo lo que han visto y oído... contarían por ejemplo lo suave que era mi piel…
Éste es mi territorio más secreto: he amado a la Diosa. Fui Acteón y soy el corzo ya. Huyo entre matorrales y mi propia manada…
No, yo no puedo echarle la culpa a él. Si cuando nos casamos hubiera entendido que no había necesidad de tants cosas, que no iba…