Me colmó el sol del poniente el corazón de onzas doradas. Me levanté por la noche a verlas. ¡No valían nada! De onzas de plata…
ZINC
¡Qué hueco tan robado
el de este vano cielo
que nada al alma pone,
ni nada quita al cuerpo!
el de este vano cielo
que nada al alma pone,
ni nada quita al cuerpo!
Fuente: digitalplural.com.mx