A Isabel Garma Habías de venir, tú, Virgilio, fabulador poeta, orgulloso romano, a saltarte tres siglos entre Troya mi reino, para hacer que Eneas naufragara…
Virgo
Nada tengo que borrar
ni palabras
ni huellas
ni recuerdos.
No tengo que negar
las escondidas entregas
que grabaron nombres
en mi cuerpo.
(Espejismos frágiles
donde refugié
angustias,
no tengo que borrarlos)
Clara y fresca
presencia del amor
que busqué afanosa
fue limpio tránsito,
y, como la primera vez,
al encontrarte,
nítida broté:
agua de manantial jamás tocada.
ni palabras
ni huellas
ni recuerdos.
No tengo que negar
las escondidas entregas
que grabaron nombres
en mi cuerpo.
(Espejismos frágiles
donde refugié
angustias,
no tengo que borrarlos)
Clara y fresca
presencia del amor
que busqué afanosa
fue limpio tránsito,
y, como la primera vez,
al encontrarte,
nítida broté:
agua de manantial jamás tocada.
Fuente: digitalplural.com.mx