Dialogar mal que bien cada mañana con Cicerón y César. Descubrir el amor bajo la sacra especie del junco más flexible y la melena al…
Venus de Cnido
Las manos de la diosa
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
Fuente: digitalplural.com.mx