Esta noche, Francesca, tus ojos son dos pájaros y van en vuelo delicado hacia un silencio verde de hondas ramas sin nadie. Vuelo quieto del…
Venus de Cnido
Las manos de la diosa
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
no prodigan
calor.
Vale mil veces
más la humilde ternura de esas otras,
comunes y encontradas
en la noche del puerto,
que toda la destreza de Praxíteles.
Fuente: digitalplural.com.mx