Esa blanca flor, que en la mañana al abrirse, hace de tu día una celebración, trae el ilusorio encanto de una beldad enloquecida de deseo.…
Un hombre hermoso en mi boca
La idea permanece lozana
de mis luces hacia adentro.
No cambias la piel del deseo
porque las líneas del ojo se marquen con rabia.
Oh tiempo, dios ingrato,
para mí, un hombre hermoso en mi boca.
Lo demás es río que pasa
de mis luces hacia adentro.
No cambias la piel del deseo
porque las líneas del ojo se marquen con rabia.
Oh tiempo, dios ingrato,
para mí, un hombre hermoso en mi boca.
Lo demás es río que pasa
Fuente: digitalplural.com.mx