Qué me agradeces, padre, acompañándome con esta confianza que entre los dos ha creado tu muerte? No puedes darme nada. No puedo darte nada, y…
Ultimos meses
Eti, Etinini
Habitaba un país delimitado
por la cercana costa de la muerte
y el jardín de la infancia, que ella nunca olvidó.
Otro mundo más cándido era el suyo.
Misterioso, por simple,
como un reloj de sol.
Habitaba un país delimitado
por la cercana costa de la muerte
y el jardín de la infancia, que ella nunca olvidó.
Otro mundo más cándido era el suyo.
Misterioso, por simple,
como un reloj de sol.
Fuente: digitalplural.com.mx