"Reconozco, alma mía, tu candidez. Sé que malherida mientes detrás de una sonrisa por no devolverle al mundo su verdad y su miseria. Pero reconozco…
Tú, otra vez
“Que no hayas existido,
que no existas,
que no hayas de existir jamás,
nada importa;
nunca sabré perderte.
que no existas,
que no hayas de existir jamás,
nada importa;
nunca sabré perderte.
Fuente: digitalplural.com.mx