Huele a lombriz la tierra. Gusanos se disputan el tallo del rosal. Las manos que me llevan separarán las flores con papeles mojados. Regarán la…
Tener que ver (I)
Dios mío, todos los días han sido
¿No nos ha quedado siquiera un
día nuevo?
MARIN SORESCU
Cuando el cuerpo no podía
quedaba horizontal y la carga ignorada.
Aún pasado el invierno no había cómo quitar
las manchas de alcanfor que marcaron el pecho
buscaban adelante, hacia atrás, en los lados
y el cuerpo estaba adentro.
Fue cuando me trataron de la respiración
y era cosa del aire.
¿No nos ha quedado siquiera un
día nuevo?
MARIN SORESCU
Cuando el cuerpo no podía
quedaba horizontal y la carga ignorada.
Aún pasado el invierno no había cómo quitar
las manchas de alcanfor que marcaron el pecho
buscaban adelante, hacia atrás, en los lados
y el cuerpo estaba adentro.
Fue cuando me trataron de la respiración
y era cosa del aire.
Fuente: digitalplural.com.mx