Lo más atroz de la infancia es la sumisión. Casi al filo de lo irreparable.
Santos Lugares
El país no existe.
Después de quince años la calle natal había cambiado de nombre y las casas no sólo eran otras sino que ni siquiera conservaban sus números catastrales.
Sólo la ajada fotografía de mamá con trenzas y el abuelo a su lado, existe.
Mamá no peina trenzas y el abuelo murió hace cuarenta años.
Después de quince años la calle natal había cambiado de nombre y las casas no sólo eran otras sino que ni siquiera conservaban sus números catastrales.
Sólo la ajada fotografía de mamá con trenzas y el abuelo a su lado, existe.
Mamá no peina trenzas y el abuelo murió hace cuarenta años.
Fuente: digitalplural.com.mx