Ante el dentudo acoso de sus sabuesos, nosotros salíamos siempre en debandada. Así, dejábamos coches, gallinas, chuchos y, ardiendo todavía sobre la leña, la sagrada…
Roguemos que mañana
No hay remedio, compañera.
En este país
hasta las hormigas confabulan contra la alegría.
Roguemos que mañana
lluevan sobre nosotros
bestias de amnesia
para quedar, ahora sí, soterrados todos
bajo
un
alud
de
bruma
de la que nunca, oh efímeros, debimos haber salido.
En este país
hasta las hormigas confabulan contra la alegría.
Roguemos que mañana
lluevan sobre nosotros
bestias de amnesia
para quedar, ahora sí, soterrados todos
bajo
un
alud
de
bruma
de la que nunca, oh efímeros, debimos haber salido.
Fuente: digitalplural.com.mx