Vuelven los caballos Ágiles, Elásticos, Piafantes, Resueltos, Las ancas lustrosas, Los ojos eléctricos, Los nervios tensados como cuerdas de arco, Las crines al viento Y…
Qué horrible es el olvido
¡Qué horrible es el olvido!
Ver la mujer amada
Y no sentir que el alma
Se curva de dolor.
Cuando cerca a su nombre
No nos punza la espina,
Ya no vale la pena
Nuestra estéril canción.
¡Qué horrible es el olvido!
Saber que la quisimos
Y que sigue en la sangre
Sin producir dolor.
Cuando nos resignamos
A vivir con su ausencia,
Es porque ha envejecido
Por dentro el corazón.
Y entonces, ya la vida
No vale una canción.
Ver la mujer amada
Y no sentir que el alma
Se curva de dolor.
Cuando cerca a su nombre
No nos punza la espina,
Ya no vale la pena
Nuestra estéril canción.
¡Qué horrible es el olvido!
Saber que la quisimos
Y que sigue en la sangre
Sin producir dolor.
Cuando nos resignamos
A vivir con su ausencia,
Es porque ha envejecido
Por dentro el corazón.
Y entonces, ya la vida
No vale una canción.
Fuente: digitalplural.com.mx