A Pilla y Efraín Bartolomé, en compañía de Celina y Balam La ola de Dios del mar de Dios azota. En la playa de Dios,…
Otra vez, al lector
Tú me pedías poesía
como quien frutos desespera
del olmo viejo del camino.
Cada mañana amanecía
y el árbol peras no arrojaba.
Cuando vivir no es necesario
escribe el cerdo, lee el puerco
y se emocionan los marranos.
Escucha bien: no hay moraleja:
es otra voz la poesía.
como quien frutos desespera
del olmo viejo del camino.
Cada mañana amanecía
y el árbol peras no arrojaba.
Cuando vivir no es necesario
escribe el cerdo, lee el puerco
y se emocionan los marranos.
Escucha bien: no hay moraleja:
es otra voz la poesía.
Fuente: digitalplural.com.mx