Estoy sentada en medio de la soledad del bosque. Los nogales con qué precisión acomodan sus frutos exquisitos dentro de las bolsitas de madera. Se…
Las flores de zapallo corren por el aire…
Las flores de zapallo corren por el aire y por la tierra como una enredadera de bengalas; mi madre las siega, las pone en el cesto; de pronto, se estremece, queda inmóvil; pero, huye hacia la casa; y pronto, un aroma a óleo y a almuerzo recorre la casa. Estoy sentada en el comedor, trazo mis deberes,tendré que cruzar el campo, que ir a la escuela los platitos y las tacitas, en línea, como calaveras de nenas recién nacidas.
Surge un diablo; se para a mi lado. Mi madre desde allá nota que hay algo extraño entre las paredes; acude; él se oculta; ella va hacia el jardín, dice algo por disimular; luego arriesga: Creo que aquellos están otra vez; hoy vi uno en el zapallar.
Yo nada digo; ella vuelve a su fuego y a sus flores. Él surge de nuevo, se para a mi lado es oscuro, hermoso, alto casi como un hombre; me mira, me dice que me quiere, que va a ir conmigo por el campo.
Surge un diablo; se para a mi lado. Mi madre desde allá nota que hay algo extraño entre las paredes; acude; él se oculta; ella va hacia el jardín, dice algo por disimular; luego arriesga: Creo que aquellos están otra vez; hoy vi uno en el zapallar.
Yo nada digo; ella vuelve a su fuego y a sus flores. Él surge de nuevo, se para a mi lado es oscuro, hermoso, alto casi como un hombre; me mira, me dice que me quiere, que va a ir conmigo por el campo.
Fuente: digitalplural.com.mx