Aquí tuve la fiebre. Grandes selvas se extienden ante mí: eran zarzas y ardían, eran ardiente espino, pero no se quemaban. Yo conocí estos templos…
La Zarza de Moisés (Acrópolis)
Y de noche seguir
con el puñal cerrado entre los dedos.
Hundirme por el bosque,
sintiendo en las espaldas ojos de aves nocturnas.
Tener el arma fija,
escuchando el resuello de las fieras.
¿No es acaso la vida esa emoción
que estas estatuas muertas nos han arrebatado?
con el puñal cerrado entre los dedos.
Hundirme por el bosque,
sintiendo en las espaldas ojos de aves nocturnas.
Tener el arma fija,
escuchando el resuello de las fieras.
¿No es acaso la vida esa emoción
que estas estatuas muertas nos han arrebatado?
Fuente: digitalplural.com.mx