"Alguien supo desde el primer momento que sólo soy un muerto que ha venido a aprender ese estupor, un pobre muerto que no puede dormir,…
La renuncia
“De un tiempo a esta parte
el corazón elude, con astucia,
ese don de la tierra: el roce de los cuerpos.
A qué volver a mendigar
el fulgor inexperto de unos labios fértiles
pero inconstantes,
derrotados de antemano por la siega del tiempo.
Cada beso olvidado es una espiga seca,
una lengua de ceniza que habita y desbarata
la grieta de la lengua, la vencida humedad.
el corazón elude, con astucia,
ese don de la tierra: el roce de los cuerpos.
A qué volver a mendigar
el fulgor inexperto de unos labios fértiles
pero inconstantes,
derrotados de antemano por la siega del tiempo.
Cada beso olvidado es una espiga seca,
una lengua de ceniza que habita y desbarata
la grieta de la lengua, la vencida humedad.
Fuente: digitalplural.com.mx