La lección de anatomía de Rembrandt-tulp

Los tiempos cambian, Rembrandt. No es preciso
romper el coco: no hay que ser violento.
Cójase a un vivo, al que sin previo aviso
se le inyecta en las venas un pigmento.
El contraste, ni raudo ni remiso,
llega hasta el arrabal del pensamiento.
(Los
voyeurs
, observando la pantalla
aplauden si el paciente se desmaya.)

Fuente: digitalplural.com.mx

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