La mano es la que recuerda. Viaja a través de los años, desemboca en el presente siempre recordando. Apunta, nerviosamente, lo que vivía olvidado, la…
La lección de anatomía de Rembrandt-tulp
Los tiempos cambian, Rembrandt. No es preciso
romper el coco: no hay que ser violento.
Cójase a un vivo, al que sin previo aviso
se le inyecta en las venas un pigmento.
El contraste, ni raudo ni remiso,
llega hasta el arrabal del pensamiento.
(Los
voyeurs
, observando la pantalla
aplauden si el paciente se desmaya.)
romper el coco: no hay que ser violento.
Cójase a un vivo, al que sin previo aviso
se le inyecta en las venas un pigmento.
El contraste, ni raudo ni remiso,
llega hasta el arrabal del pensamiento.
(Los
voyeurs
, observando la pantalla
aplauden si el paciente se desmaya.)
Fuente: digitalplural.com.mx