I Tú fuiste el que encontraba a Dios en los aromas (pero no al diablo en los hedores), hasta el día en que un dios…
LA HORA TODAVÍA
La hora todavía
se dejaba tocar en la cabeza.
Qué descanso: estar vivo
era seguir durmiendo.
se dejaba tocar en la cabeza.
Qué descanso: estar vivo
era seguir durmiendo.
Fuente: digitalplural.com.mx