Leo las noches en el limbo de las horas todas del árbol. Deslizo por el costado impreciso de los cálices. Lúcida nimiedad de las palabras.
Horas diurnas
Son los pies los que hablan
al caminar sin rumbo.
Se agosta el surco
y se desciende
a una planicie sin principio
para hallar la palabra
que contenga al silencio.
Ella se acerca
tan cerca
y huye.
al caminar sin rumbo.
Se agosta el surco
y se desciende
a una planicie sin principio
para hallar la palabra
que contenga al silencio.
Ella se acerca
tan cerca
y huye.
Fuente: digitalplural.com.mx