Y vamos de nuevo por la senda inútil del desamparo por el pedregal de los recuerdos con los ojos engarzados en soledades que se agrietan.…
En el exilio (II)
Estoy cansada.
Cansada de caminar
de buscar y buscar
la sonrisa de mis hijos
sus grandes ojos tiernos y dulces.
Quiero escuchar su voz diciendo
‘mamy, te queremos’.
Quiero sentir sus besos
sus caricias en mi cabello.
¡Qué soledad y tristeza adentro!
Sólo Dios conmigo.
El y la esperanza quieta
profunda, adentro de mis ojos.
Dame fuerzas, Señor y Padre.
Necesito mucho de tí.
No me abandones…
¡El camino es largo
y aún no termina!
Cansada de caminar
de buscar y buscar
la sonrisa de mis hijos
sus grandes ojos tiernos y dulces.
Quiero escuchar su voz diciendo
‘mamy, te queremos’.
Quiero sentir sus besos
sus caricias en mi cabello.
¡Qué soledad y tristeza adentro!
Sólo Dios conmigo.
El y la esperanza quieta
profunda, adentro de mis ojos.
Dame fuerzas, Señor y Padre.
Necesito mucho de tí.
No me abandones…
¡El camino es largo
y aún no termina!
Fuente: digitalplural.com.mx