"Vigilaba la serenidad adherida a las som- bras, los círculos donde se depositan flores abrasadas, la inclinación de los sarmientos. Algunas tardes, su mano incompensible…
El vigilante de la nieve (IV)
“Fingía un rostro en el aire (hambre y marfil
de los hospitales andaluces); en la extremi-
dad del silencio, él oía la campanilla de los
agonizantes. Nos miraba y nosotros sentía-
mos la desnudez de la existencia. Velozmente,
abría todas las puertas y derramaba el vino so-
llozando, nos mostraba las botellas vacías.
de los hospitales andaluces); en la extremi-
dad del silencio, él oía la campanilla de los
agonizantes. Nos miraba y nosotros sentía-
mos la desnudez de la existencia. Velozmente,
abría todas las puertas y derramaba el vino so-
llozando, nos mostraba las botellas vacías.
Fuente: digitalplural.com.mx