"La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido…
El muro
“El peregrino llega junto al muro,
ya sin aliento, apoya en él las manos
y la frente, buscando refrigerio:
más pronto las aparta, que unas manos
y una encendida frente
lo sostienen del otro lado.
ya sin aliento, apoya en él las manos
y la frente, buscando refrigerio:
más pronto las aparta, que unas manos
y una encendida frente
lo sostienen del otro lado.
Fuente: digitalplural.com.mx