También mueren caballos en combate, y lo hacen lentamente, pues reciben flechazos imprecisos. Se desangran con un noble y callado sufrimiento. De sus ojos inmóviles…
El cautivo
Dioses bajo la luz celeste y pura
luchan en la cubierta de la nave.
Escucho sólo el ruido de las armas
mientras intento ver desde lo oscuro.
Sólo el eco merece mi ceguera
e imagino el combate que no vivo.
luchan en la cubierta de la nave.
Escucho sólo el ruido de las armas
mientras intento ver desde lo oscuro.
Sólo el eco merece mi ceguera
e imagino el combate que no vivo.
Fuente: digitalplural.com.mx