Vagas estrellas que arden para nada; muertas lunas que surcan el vacío; el cielo que vigila nuestro insomnio, y, aquí abajo, la sucia piel del…
El cautivo
Dioses bajo la luz celeste y pura
luchan en la cubierta de la nave.
Escucho sólo el ruido de las armas
mientras intento ver desde lo oscuro.
Sólo el eco merece mi ceguera
e imagino el combate que no vivo.
luchan en la cubierta de la nave.
Escucho sólo el ruido de las armas
mientras intento ver desde lo oscuro.
Sólo el eco merece mi ceguera
e imagino el combate que no vivo.
Fuente: digitalplural.com.mx